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Libros de ensueño

Gabriela Mistral: Biografía, libros, poemas, frases célebres

El premio Nobel es un galardón sumamente destacado e importante, por lo que muy pocas personas en el mundo han tenido el honor de ser homenajeadas con semejante premiación. Para merecerlo, la persona debe ser un destacado profesional en su área de trabajo y haber realizado notables aportes a la humanidad.

Siendo la primera mujer iberoamericana y la segunda latinoamericana a la que se le otorgado el Premio Nobel, esta mujer ha sido una fuerte inspiración y referencia para el mundo literario. A continuación, te comentamos más sobre la biografía de Gabriela Mistral y profundizamos un poco en la obra de esta destacada mujer.

Gabriela Mistral - Primera Premio nobel de Literatura latinoamericana

Biografía de Gabriela Mistral

Nacida bajo el nombre de Lucía de María Perpetuo Socorro Godoy Alcayaga, el 7 de abril de 1889 en Vicuña, Gabriela Mistral fue una notable autora literaria de origen chileno. Adoptó este nombre en su carrera como poeta para hacer homenaje a sus poetas favoritos: Gabriele D’Annunzio y Frédéric Mistral.

Según la autora de “Desolación”, siempre tuvo una pasión y apego por la poesía desde que nació, característica que según ella heredó de su padre. También aseguró que era una persona muy querida por ella, a pesar de haber abandonado a la familia cuando ella apenas tenía 3 años de edad.

Mistral no sólo ha sido una de las principales exponentes de la poesía en su natal Chile, sino en el mundo entero. Su talento llegó a ser reconocido a lo largo y ancho del globo terráqueo, hecho por el cual sus poesías fueron traducidas a varios idiomas como el inglés, francés, italiano, alemán y sueco.

Ante tal reconocimiento no se hace extraño que los libros de Gabriela Mistral recibieran numerosos galardones, incluso llegando a ser inaugurado un museo en 1957 con su nombre. Está ubicado en la calle en donde ella residía, en Santiago.

A pesar de esto, sus inicios no fueron en el área poética. Lucía Godoy, quería ser maestra, pero al no tener recursos económicos para realizar los estudios se vio forzada a iniciar su carrera como profesora ayudante en la escuela de la Compañía Baja en 1904. Sin embargo, nunca estuvo alejada de la escritura, ya que para ese mismo año comenzó a escribir para el diario El Coquimbo y al año siguiente se le sumó el diario La Voz de Elqui.

A pesar de su falta de estudios pedagógicos, hecho que le trajo diversos inconvenientes con colegas, comenzó a dar clases en La Cantera y después en Los Cerrillos desde 1908. Pero para 1910 hizo la convalidación de sus conocimientos y experiencia obteniendo el título de profesora de Estado en Santiago de Chile. No obstante, sus compañeros de trabajo no aceptaban dicho certificado ya que ella nunca había pasado por un instituto pedagógico. Sin embargo, el gobierno de México le solicitó que contribuyera en la creación de las bases para su nuevo sistema educacional, el cual hoy en día se mantiene casi intacto.

Los primeros escritos reconocidos de Gabriela Mistral no son de carácter poético, como es lógico tendrían que ver con el área de la educación. Para 1910, publicó un grupo de artículos en los que aboga por la educación primaria obligatoria, aprovechando los mismos para realizar ciertas críticas al mundo político del momento y quejarse de manejos inadecuados de fondos.

Luego de esto, comenzaron las numerosas y excelentes publicaciones poéticas de Lucía Godoy.

Tomando como fuente de inspiración los hechos que ocurrían en su vida, la autora escribió el poema “Rimas”, en el cual se refiere a la frustración y tristeza que produce una pérdida y la imposibilidad de una despedida. Más tarde escribió “Tristeza”, el 1 de noviembre, en donde habla de la relación que tuvo con el gran amor de su vida, Romelio Ureta, el cual decidió quitarse la vida el año anterior a la publicación.

Su primer premio lo obtuvo en 1914, específicamente el 12 de diciembre, en el concurso Juegos Florales por sus “Sonetos de la Muerte”. Tres años más tarde publicó “Selva Lírica”, una obra que se reconoce como una de las antologías poéticas más importantes de Chile.

Gabriela Mistral era una poetisa sumamente talentosa pero bastante insegura, razón por la cual poseía diversos escritos que pasaban años guardados, como el caso de su primera obra maestra “Desolación”. Este trabajo lo inició 10 años antes de su publicación, pero no tenía mucha fe en él. Sin embargo, este pensamiento cambió luego de que en 1922 fuera publicado en Nueva York y el año siguiente se vendieran más de 20.000 ejemplares en la segunda edición divulgada en Chile. Ese mismo año se publicó su libro “Lectura para Mujeres”.

Después de una gira por Estados Unidos y Europa volvió a Chile, pero la situación del país la hizo emigrar y buscar trabajo como secretaria de una de las secciones de la Liga de Naciones en 1926. En este año comenzó a ejercer como secretaria de la Sociedad de las Naciones en Ginebra.

Debido a que no podía regresar a Chile por la situación que estaba atravesando el país, se dedicó a viajar continuamente por América y Europa. A partir de 1933 fue cónsul de su país en Europa y América, trabajo que mantuvo durante 20 años luego de aceptarlo. Durante esta época, específicamente en 1945, se encontraba desempeñando su trabajo en Petrópolis, Brasil, cuando le informaron que había sido galardonada con el Premio Nobel de Literatura.

Con el dinero que recibió por dicha distinción se compró una casa en Santa Bárbara en Estados Unidos y siguió desempeñando su puesto de cónsul en Los Ángeles. Allí comenzó a escribir “Lagar I”, trabajo en el que se le percibe un tono más deprimente, influenciado tanto por la pérdida de su hijo adoptivo (que decidió suicidarse a los 18 años de edad), como por los estragos que dejó la Segunda Guerra Mundial.

En 1954 recibió el título de Doctor Honoris Causa de la Universidad de Chile, luego de que el presidente chileno para ese momento, Carlos Ibáñez del Campo, la invitara a regresar a Chile y la recibiera con honores.

Murió el 10 de enero de 1957 como consecuencia de un cáncer de páncreas en la ciudad de Nueva York, lugar en el que se encontraba ejerciendo su trabajo de cónsul, muy a su pesar ya que decía que la ciudad era demasiado fría para su gusto.

Libros de Gabriela Mistral

La importancia que tienen los poemas de Gabriela Mistral en la literatura chilena y universal es realmente impresionante. Sus obras han hecho grandes aportes al mundo literario, sobre todo porque “su obra lírica que, inspirada en poderosas emociones, ha convertido su nombre en un símbolo de las aspiraciones idealistas de todo el mundo latinoamericano”, según la Academia Sueca que le otorgó el Nobel.

Los libros que escribió Gabriela Mistral son sumamente importantes, pero a pesar del talento y dedicación de cada uno hay ciertas obras que destacan. Algunas de ellas son las siguientes:

  • Desolación (1922)
  • Lectura para mujeres (1924)
  • Ternura (1924)
  • Lagar (1954)
  • Magisterio y niño (1979)
  • Vendré olvidada o amada (1989)

A pesar de que la autora falleció en 1957, su secretaria y amiga Doris Dana realizó una recopilación de todos los escritos que tenía sobre la vida de gabriela Mistral. Logró acumular muchas cartas y miles de ensayos que permitieron que sus obras siguieran existiendo. En noviembre de 2006 la sobrina de la autora, Doris Atkinson, donó el legado de su tía ya que ella poseía los derechos de autor.

Poemas de Gabriela Mistral

Esta autora destacó en el mundo literario, especialmente por sus poemas. Según los críticos conocedores, la fuerza con la que transmitía emociones en sus escritos no tenía comparación. Lograba mostrar sentimientos puros y latentes en todos los seres humanos, por lo cual se convirtió rápidamente el referente de la poesía latinoamericana. Algunos de los poemas más conocidos de Gabriela Mistral son los siguientes:

Dame la mano

Dame la mano y danzaremos;

dame la mano y me amarás.

Como una sola flor seremos,

como una flor, y nada más…

El mismo verso cantaremos,

al mismo paso bailarás.

Como una espiga ondularemos,

como una espiga, y nada más.

Te llamas Rosa y yo Esperanza;

pero tu nombre olvidarás,

porque seremos una danza

en la colina y nada más…

Besos

Hay besos que pronuncian por sí solos

la sentencia de amor condenatoria,

hay besos que se dan con la mirada

hay besos que se dan con la memoria.

Hay besos silenciosos, besos nobles

hay besos enigmáticos, sinceros

hay besos que se dan sólo las almas

hay besos por prohibidos, verdaderos.

Hay besos que calcinan y que hieren,

hay besos que arrebatan los sentidos,

hay besos misteriosos que han dejado

mil sueños errantes y perdidos.

Hay besos problemáticos que encierran

una clave que nadie ha descifrado,

hay besos que engendran la tragedia

cuantas rosas en broche han deshojado.

Hay besos perfumados, besos tibios

que palpitan en íntimos anhelos,

hay besos que en los labios dejan huellas

como un campo de sol entre dos hielos.

Hay besos que parecen azucenas

por sublimes, ingenuos y por puros,

hay besos traicioneros y cobardes,

hay besos maldecidos y perjuros.

Judas besa a Jesús y deja impresa

en su rostro de Dios, la felonía,

mientras la Magdalena con sus besos

fortifica piadosa su agonía.

 

Desde entonces en los besos palpita

el amor, la traición y los dolores,

en las bodas humanas se parecen

a la brisa que juega con las flores.

Hay besos que producen desvaríos

de amorosa pasión ardiente y loca,

tú los conoces bien son besos míos

inventados por mí, para tu boca.

Besos de llama que en rastro impreso

llevan los surcos de un amor vedado,

besos de tempestad, salvajes besos

que solo nuestros labios han probado.

 

¿Te acuerdas del primero…? Indefinible;

cubrió tu faz de cárdenos sonrojos

y en los espasmos de emoción terrible,

llenáronse de lágrimas tus ojos.

¿Te acuerdas que una tarde en loco exceso

te vi celoso imaginando agravios,

te suspendí en mis brazos… vibró un beso,

y qué viste después…? Sangre en mis labios.

 

Yo te enseñé a besar: los besos fríos

son de impasible corazón de roca,

yo te enseñé a besar con besos míos

inventados por mí, para tu boca.

Riqueza

Tengo la dicha fiel

y la dicha perdida:

la una como rosa,

la otra como espina.

De lo que me robaron

no fui desposeída:

tengo la dicha fiel

y la dicha perdida,

y estoy rica de púrpura

y de melancolía.

¡Ay, qué amante es la rosa

y qué amada la espina!

Como el doble contorno

de dos frutas mellizas,

tengo la dicha fiel

y la dicha perdida….

El amor que calla

Si yo te odiara, mi odio te daría

en las palabras, rotundo y seguro;

¡pero te amo y mi amor no se confía

a este hablar de los hombres tan oscuro!

Tú lo quisieras vuelto un alarido,

y viene de tan hondo que ha deshecho

su quemante raudal, desfallecido,

antes de la garganta, antes del pecho.

Estoy lo mismo que estanque colmado

y te parezco un surtidor inerte.

¡Todo por mi callar atribulado

que es más atroz que entrar en la muerte!

Frases de Gabriela Mistral

La vida de esta distinguida poetisa tuvo bastantes altibajos. A pesar de todos los grandes logros que alcanzó en su vida, también tuvo muy presente diferentes abandonos, muertes y decepciones que la marcaron e influyeron en su forma de escribir y pensar.

Sus obras no solo se limitan a su poesía, Gabriela Mistral es recordada por muchas frases en las que logra transmitir tanto alegrías y esperanzas como tristezas y depresión en unas pocas palabras. Aquí se presentan algunas de ellas.

  • “La educación es, tal vez, la forma más alta de buscar a Dios”.
  • “Los días más felices son aquellos que nos hacen sabios”.
  • “Donde haya un árbol que plantar, plántalo tú. Donde haya un error que enmendar, enmiéndalo tú. Donde haya un esfuerzo que todos esquivan, hazlo tú. Sé tú el que aparta la piedra del camino”.
  • “Tengo un día. Si lo sé aprovechar, tengo un tesoro”.
  • “Todo esfuerzo que no es sostenido se pierde”.