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Libros de ensueño

Federico García Lorca: Biografía, obras, poemas y frases célebres

La literatura española es una de las más añejas del mundo. Posee una innumerable cantidad de autores que han contribuido y formado la literatura y la poesía del habla hispana como se conoce hoy en día. Es por esto que al hablar de un autor o poeta en específico se hace complicado si dicho artista no tiene cierto renombre. Pero qué pasa si el artista en cuestión no sólo es reconocido por su inigualable talento poético, sino por su vida y especialmente su muerte, tal como Federico García Lorca.

Al nombrar a este autor se vienen muchas interrogantes a la mente como ¿Quién es Federico García Lorca? o ¿Qué pasó con Federico García Lorca? Pues bien, este autor, reconocido como uno de los mejores escritores españoles de la historia, no solo logró pertenecer a una distinguida época de grandes colegas, sino que también ayudó a inspirar e influenciar a muchísimos poetas en el mundo.

Federico García Lorca y Salvador Dalí
FUENTE: Wikipedia

Su vida y obra son realmente remarcables. Se convirtió en un personaje sumamente importante en la historia, la literatura de España y el mundo, tanto así que se le han hecho diversas aclamaciones, llegando a convertir su primera casa en Fuentes Vaqueros, España, en un museo dedicado al escritor.

Biografía de Federíco García Lorca

Federico del Sagrado Corazón de Jesús García Lorca, mejor conocido como Federico García Lorca, fue un artista literario español nacido en Fuentes Vaqueros el 5 de junio de 1898. A pesar de haber decidido estudiar música desde muy temprana edad, y de hecho destacar en este ámbito, el amor que le profesaba Lorca a la literatura nunca fue ajeno.

Su gusto literario nació a partir de las enseñanzas de su madre, la cual al ser una maestra de escuela, le inculcó el amor por la literatura. Por ello, García Lorca, respetando su amor por el mundo escrito, decidió iniciar sus estudios en la Universidad de Granada, matriculándose para las carreras de Derecho y Filosofía y Letras. Sin embargo, para 1919 decidió seguir sus estudios en la Residencia de Estudiantes, que era una institución basada en las doctrinas krausistas, donde pudo conocer grandes artistas de la talla de Rafael Alberti o Salvador Dalí.

Entre 1919 y 1921 Lorca publicó sus primeros poemas en el “Libro de poemas” y estrenó “El maleficio de la mariposa”, además de desarrollar muchas otras piezas teatrales que fueron publicadas posteriormente.

Cuatro años más tarde, en 1925, el autor decidió viajar a Cadaqués para visitar y congeniar con su gran amigo Salvador Dalí. Gracias a esto logró estrechar más aún su amistad e incluso llegó a ser fuente de inspiración para él. Luego de escribir la “Oda a Salvador Dalí”, se vio convencido por el pintor de probar suerte en el mundo de la pintura, haciendo que le devolviera el favor y logrando que Salvador Dalí intentara incursionar en el mundo literario.

En 1927, conmemorando los 300 años de la muerte de Luis Góngora, se realizó un acto organizado por la Sociedad Económica de Amigos del País en la que nueve destacados escritores fueron invitados. Este fue el grupo que posteriormente pasaría a ser reconocido como la “Generación del 27”.

Pero, a pesar de esto y de los grandes éxitos obtenidos con sus obras “Canciones” y “Primer romancero gitano” publicadas en 1927 y 1928, respectivamente, Lorca cayó en la crisis más honda de toda su vida, ya que para esa época puso fin a la relación afectiva que venía llevando con el escultor Emilio Aladrén, además de sentir que su carrera profesional lo estaba encasillando y dejándolo sin salida.

Es por esto que en 1929 Lorca aprovechó la invitación de Fernando de los Ríos para ir a Nueva York, teniendo como impulso poner tierra de por medio entre su expareja y él. Este viaje marcó definitivamente la vida del autor, ya que la ciudad logró impresionarlo de tal manera que lo llevó a escribir el poemario “Poeta en Nueva York”, en el cual puso en manifiesto todas sus impresiones sobre aquel lugar.

El año siguiente Lorca se trasladó a La Habana, Cuba, en donde aprendió esencialmente sobre aquella cultura. Pero a mediados de ese mismo año retornó a su natal España y se residenció en Madrid.

La independencia económica de Lorca se dio para el año 1933 en el que se estrenó la obra “Bodas de Sangre” en Buenos Aires, teniendo un increíble éxito. Debido a esto se le presentó la oportunidad de dirigir dicha obra y presentarla más de ciento cincuenta veces, además de dirigir las obras “Mariana Pineda”, “La zapatera prodigiosa”, entre muchas otras.

Para 1934 Lorca regresó una vez más a España, donde realizó innumerables publicaciones, viajó alrededor del país para dar conferencias y recitar poemas, además de seguir trabajando con el mundo teatral. No obstante, la tensión política se estaba haciendo cada vez más palpable, conllevando inevitablemente al estallido de la Guerra Civil Española. Para ese momento, Lorca se encontraba desempeñando un puesto como funcionario de la República, razón por la cual los embajadores de Colombia y México le ofrecieron el exilio, al cual el autor de se negó.

Lorca había viajado a Granada para visitar a su familia para cuando los estallidos de guerra se estaban haciendo más potentes y, a pesar de sus intentos por ocultarse, el artista fue arrestado el 16 de agosto de 1936 y fue acusado de “ser espía de los rusos, estar en contacto con estos por radio, haber sido secretario de Fernando de los Ríos y ser homosexual”.

El autor fue declarado culpable de estas acusaciones y el 18 de agosto de 1936 a las 4:45 horas fue fusilado. Así, de esta manera trágica, llegó a su fin la vida de este extraordinario autor.

Obras de Federíco García Lorca

Las obras de este destacado artista han recibido alabanzas en todo el mundo. Destacan por ser ejemplares literarios en los que la predominancia de las frustraciones se hace palpable. Y tanto en temas como amor o el deseo se observa claramente la personalidad del artista y su manera única de escribir.

García Lorca reincidía en los simbolismos en sus obras, utilizaba frecuentemente la presencia de algún elemento que representara algo en específico. Se puede pensar, por ejemplo, en la luna. Esta figura recurrente en las obras de Lorca tenía diversos significados, pero el más usual era el de la muerte.

La sangre, por su parte, representaba la vida, mientras que los animales como el caballo simbolizaban el erotismo masculino. Diversos fueron los elementos que el poeta empleaba para establecer el mensaje que quería transmitir en sus obras, logrando dar un toque más profundo y original.

El autor español no solo era un excelente poeta, sino también un reconocido dramaturgo. Es por esta razón que su enorme talento lo llevó a ser parte de la memorable Generación del 27, la cual se encuentra conformada por una serie de ilustres profesionales en el área literaria, que se dieron a conocer en el siglo XX. La principal característica que logra entrelazar a estos talentosos artistas es el uso de la metáfora y expresión de lo subjetivo, además de poner en evidencia su alta formación intelectual.

Para 1931 Lorca inició sus primeros trabajos serios en el mundo teatral de la mano de Eduardo Ugarte. Juntos dirigieron “La Barraca”, el cual era un grupo de teatro universitario que se presentaba en toda España.

El talento teatral de este autor no tiene precedentes, destacándose en el teatro poético, García Lorca logró emplear simbolismos y dar forma y trascendencia a problemas existenciales del ser humano. El trabajo de este artista en el ámbito teatral se puede clasificar en cuatro grandes divisiones: comedias, dramas, farsas y tragedias.

Entre sus trabajos destaca la llamada obra maestra del autor “La casa de Bernarda Alba”, que fue publicada en 1936. No obstante, el repertorio teatral de García Lorca posee una enorme potencia. Las obras más importantes son:

  • El maleficio de la mariposa
  • La zapatera prodigiosa
  • Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín
  • Bodas de sangre
  • Comedia sin título

Poemas de Federíco García Lorca

De todos los escritores y poetas que conforman la generación del 27, García Lorca se puede situar en el punto más alto del talento poético. Sus poemas no solo rebosan de pasión y sentimiento, sino que representan de una manera extremadamente fiel los sentimientos trágicos de la vida del ser humano, además de respetar las representaciones culturales y las tradiciones de la época en sus obras.

Los trabajos poéticos del autor se han podido dividir en dos grandes fracciones de su vida, clasificándolas en una “Época de Juventud” y una “Época de Plenitud”. La primera reúne todos los trabajos poéticos del autor entre los años 1918, con “Impresiones y paisajes”, y 1927, con “Poemas en prosa”. En esta época destacan especialmente las obras inspiradas en amores sin esperanzas y en la exaltación de la tristeza.

Por otro lado, la época siguiente se enmarca en el tiempo desde el año 1927 en adelante, con excepción del “Poema del cantante jondo” publicado en 1921, debido a su fuerte lírica neopopulista.

Las obras de esta última época ganaron gran fama al estar relacionadas con el mundo gitano, tema que, si bien le dio gran renombre al autor, posteriormente lo llegó a ahogar y cansar con el tiempo, ya que sentía que se había limitado a una única temática.

Pero luego del viaje que el autor realizó a Nueva York, sus obras tomaron un nuevo rumbo, en el que si bien no pierde esos dotes de devastación y tristeza que se veían en sus obras pasadas, ahora se ven ciertos dotes de esperanza y lenguaje surrealista. Las obras más resaltantes de esta época son:

  • Romancero gitano
  • Poeta en Nueva York
  • Diván del Tamarit
  • Sonetos de amor oscuro

Siendo este último uno de sus más grandes trabajos, está constituido por 11 poemas de amor que fueron recopilados durante los últimos años de vida del autor. A continuación, se presenta un fragmento del soneto número 9: “El poeta pide a su amor que le escriba”.

Amor de mis entrañas, viva muerte,

en vano espero tu palabra escrita

y pienso, con la flor que se marchita,

que si vivo sin mí quiero perderte.

El aire es inmortal, la piedra inerte

ni conoce la sombra ni la evita.

Corazón interior no necesita

la miel helada que la luna vierte.

Pero yo te sufrí, rasgué mis venas,

tigre y paloma, sobre tu cintura

en duelo de mordiscos y azucenas.

Llena, pues, de palabras mi locura

o déjame vivir en mi serena noche

del alma para siempre oscura.

Frases de García Lorca

Usualmente los artistas literarios se destacan en algún ámbito en específico, lo cual hace que los recordemos por sus más grandes obras. No obstante, dichos artistas dotados con el don de la palabra logran transmitir sentimientos y pensamientos hasta de una sociedad completa a partir de unas pocas palabras, formando así frases célebres que permiten que su nombre sea recordado de manera más cotidiana a través del tiempo.

García Lorca tenía la facultad de transmitir angustias y tragedias, pero a su vez mostraba y representaba apasionados sentimientos de amor, odio y deseo. Sus frases no solo conllevan fuerza, sino que permiten que cualquier persona se logre identificar hasta cierto punto con lo que estas afirman. Algunas de las más reconocidas son:

  • “El más terrible de los sentimientos es el sentimiento de tener la esperanza perdida”.
  • “La poesía no quiere adeptos, quiere amantes”.
  • “Los dos elementos que el viajero capta en la gran ciudad son arquitectura extrahumana y ritmo furioso. Geometría y angustia”.
  • “Sé que no hay un camino recto. No hay un camino recto en este mundo. Solo un laberinto gigante de cruces e intersecciones”.
  • “La única cosa que la vida me ha enseñado, es que la mayoría de las personas pasan sus vidas embotelladas dentro de sus casas haciendo las cosas que odian”.